
Me duele ver mi mundo como ha sucumbido
perdiendo los valores y los buenos principios.
Haciendo uso de todo lo indebido,
cada cual construyendo su propio paraíso.
Y como renuncia a Dios el delincuente,
así tranquilamente vive mi gente.
Hay mucho desaliento y pocos bríos
en esta sociedad sin desatino.
Y así como en la mar parte el navío,
la fe de nuestra gente va muriendo.
Y como el ciego junto al libro abierto
nadie ve lo que está ocurriendo.
¡Cuánto anhelo regresar a lo que fuimos!
caminar por las calles sin tener enemigos,
escuchar de los pájaros su dulce trino
y no disparos al aire sin destino.
Quisiera ver un Puerto Rico tranquilo,
sin necesidad de volar a otro mundo,
ni renunciar a lo que antes quisimos
porque mi gente haya perdido el rumbo.
En este lindo y pequeño terruño
dejó Dios depositada su alma,
por eso me duele en lo más profundo
como ha sucumbido mi Patria!
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