
Sentada mirando una colmena,
se me hizo interesante las actividades
de un sin número de abejas,
que zumbando, entran y salen
de particular y especial manera.
Al parecer, son machos audaces
que van de colmena en colmena.
No trabajan, no hacen miel,
no construyen panales;
ni siquiera picar saben.
Son personajes privilegiados,
fertilizar a la reina es su función.
Pero, llega el otoño y la miel disminuye,
las abejas obreras pierden la razón,
y acaban con la vida
de esos ruidosos zánganos,
que alardean de ser machos
sin tocar una flor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario