martes, 5 de abril de 2011

Al llegar el otoño



Sentada mirando una colmena,
se me hizo interesante las actividades
de un sin número de abejas,
que zumbando, entran y salen
de particular y especial manera.

Al parecer, son machos audaces
que van de colmena en colmena.
No trabajan, no hacen miel,
no construyen panales;
ni siquiera picar saben.

Son personajes privilegiados,
fertilizar a la reina es su función.
Pero, llega el otoño y la miel disminuye,
las abejas obreras pierden la razón,
y acaban con la vida
de esos ruidosos zánganos,
que alardean de ser machos
sin tocar una flor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario