miércoles, 6 de abril de 2011

Recordar es amar






Al pasar de los años se fue quedando sola,
sola con su sonrisa, sola con su dolor,
y su mirar lejano y el temblor de sus manos,
llenaron de tristeza mi pequeño corazón.

Y su casita vieja ya le quedaba grande,
fueron muchas las noches que fui a acompañarle
y con brazos abiertos siempre me recibió,
mi viejita querida, mi abuelita adorable.

Quiero recordarla en sus años de vejez,
cuando hacíamos chistes y jugábamos cartas
a la luz de un quinqué,
y en esas noches gratas y plenas,
perfumadas con el suave aroma de las amelas,
así disfrutaba yo a mi abuelita Mena.

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